Un total de 138 áreas especiales de lectura para ciegos funcionan actualmente en Cuba, lo cual constituye uno de los principales logros en saludo al siete de junio, Día del Bibliotecario en el país.
Esas salas comenzaron su labor hace 29 años por la Biblioteca de Cienfuegos, donde se creó la primera de ellas por el licenciado José Díaz Roque, y hoy prestan sus servicios a los lectores invidentes de los principales núcleos poblacionales de la Isla.
El fondo bibliográfico está formado por materiales impresos en el sistema Braille, obras grabadas en discos y casetes, y se introducen paulatinamente los textos llevados al soporte digital.
Las áreas son atendidas por bibliotecarios que ofrecen los servicios a ese segmento poblacional, y entre el personal vinculado a la actividad figuran ya más de medio centenar de trabajadores discapacitados visuales.
Ya suman cuatro las provincias que han completado esas dependencias en la totalidad de sus bibliotecas públicas municipales: Cienfuegos, Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba.Tags: educacion